El 11 de diciembre del 2025 se cumplen 80 años desde que la Academia Sueca entregó el Premio Nobel de Literatura a Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, más conocida como Gabriela Mistral: ella fue una poetiza, diplomática y pedagoga, es una de las principales figuras de la, poesía y literatura chilena y latinoamericana, la primera premiada con el Nobel en 1945, y lamentablemente después de seis años, en 1951 recibió el Premio Nacional de Literatura de Chile. Reconociendo tardíamente sus logros y trayectorias como una de las mujeres que más aportó con su pensamiento intelectual y espiritual, ella rompedora de lo tradicional y lo establecido, han sido más reconocida fuera de Chile.
La definición o distinción conceptual entre espiritualidad y religiosidad es bastante compleja, tiene características que se superponen, no son conceptos excluyentes y pueden solaparse o existir separadamente, por tanto, deben ser interpretados con cautela. En realidad, hay una infinidad de conceptos y definiciones.
Me parece adecuada la definición[1] que hace Pinto (2007) quien define como un sistema de guía interna, básico para el bienestar humano , que influye en la vida, la conducta y la salud, sin importar la filosofía, las creencias o las prácticas religiosas de la persona .Al definir la espiritualidad, los investigadores remarcan en el carácter individual o personal de la búsqueda de respuestas para interrogantes existenciales sobre la vida y la muerte (Koenig, McCullough and Larson 2001; Smith, 2007) y la búsqueda de relación con lo sagrado o trascendente (Pargament, 1999; Koenig, 2001; Nelson, 2009). El termino sagrado se utiliza para referirse no solo a conceptos como Dios o poder superior, sino también a otros aspectos de la vida que se perciben como manifestaciones de la divinidad o de la trascendencia (Parament and Mahoney, 2005). Definiciones que se adecuan razonablemente a la búsqueda de la Poeta Gabriela Mistral por esto me pareció adecuado hacer esta relación con su propia búsqueda espiritual.
Gabriela y el cristianismo
La crítica literaria identifica agentes formativos fundamentales; la madre figura tutelar en su hermana maestra, Emelina, que la contacta con el saber gozando la teología católica de finales del siglo XIX, encarnada en su abuela paterna que la conecta con los tipos y voces del Antiguo Testamento con la geografía física y humana del Valle del Elqui quebrada rodeada de bellas montañas que aportan a la escritora ese ambiente ideal de silencio para la oralidad, así en su infancia en Elqui donde adquiere los valores cristianos, aprendidos de la Biblia, a los pies y en el cascabel de la abuela paterna.
La religiosidad y la espiritualidad fue uno de los aspectos que signó intensamente la vida de Gabriela Mistral desde su infancia. De allí se puede entender ese profundo cristianismo que caracterizó toda su vida, dejando profundas huellas en toda su obra. Toda su vida fue una permanente búsqueda de la verdad; si en la juventud, devanea con la teosofía y las disciplinas orientalistas, en sus últimos años se define a sí misma como budista, pero su raíz, su origen cristiano, sigue latente. Y esto es así, porque pese a que ella en algunas etapas de su vida se distanció del catolicismo, conservó férreos esos valores, inspirados en el amor y la fe. La teosofía la atrae, porque le permite en un momento de su vida la contemplación; la idea de la unidad entre las criaturas y las cosas. De igual forma, toda su vida tendrá como libro predilecto, como obra de cabecera a la Biblia, esa que conoció en la pequeña aldea de Montegrande, donde junto con el aprendizaje de las primeras letras bajo a la atenta mirada de la hermana maestra, y de la madre, también comienza a conocer a los personajes del Antiguo Testamento.
Gabriela y el Teosofismo
La teosofía es una corriente espiritual cuyo principal motor es la búsqueda de la verdad a partir de todos los ejes del conocimiento, vinculando ciencia, religión y espiritualidad. Como Sociedad Teosófica nace al año 1875 a cargo de Helena P.B para el estudio de diferentes corrientes espirituales, tales como el hinduismo, el cristianismo, el budismo, incorporando la ciencia al conocimiento espiritual. Esta surge en medio de una crisis de la razón, en donde la noción materialista estaba llevando al ser humano a quiebres sociales profundos, tales como guerras y confrontaciones de poder. Participes eran intelectuales de la época, tales como José Ingenieros, Augusto Sandino, Rubén Darío, José Martí, Jose Vasconcellos, Amado Nervo, Juan Carlos Mariátegui, entre otros.
La relación de Gabriela Mistral con la Teosofía es amplia, su posicionamiento en el mundo desde una mirada tanto política como social y espiritual la lleva a sentir simpatía por esta corriente llegando a adscribirse el año 1907 a la Sociedad Teosófica de Chile, posteriormente el año 1913 lo hará en la logia Teosófica Destellos de la ciudad de Antofagasta lo indica en una carta enviada al secretario Carlos Parrau.
También porque no recordar la invitación a México, siendo una gran oportunidad política para plasmar su pensamiento o espiritual, las palabras de José Vasconcellos:” En México ninguna mujer es más querida y admirada que usted, es un resplandor vivo que descubre a las almas sus secretos y a los pueblos sus destinos. Así, no la concebimos como una gloria de cenáculo sino como una presencia que borra todo recuerdo extraño…Si yo siguiera diciéndolo todo lo que México siente y todo lo que espera de Ud. no terminaría nunca. Usted misma va a mirar muchas cosas que tal vez nosotros no hemos visto y Ud. no se sentirá cohibida para decirnos su pensamiento, porque por encima de sus sentimientos, de su cortesía están sus deberes de maestra que dice la verdad conforme a su limpio corazón”.(Vélez, 1967, p.180)”.
La poeta se vincula en un proceso de la lucha por los derechos políticos y la ciudadanía de la mujeres en la década de 1920 en Guatemala, periodo muy singular de la historia del ese país, en donde un grupo de hombres y mujeres, en su mayor parte pertenecientes a las élites intelectuales capitalinas llevó a cabo un movimiento social; quienes se aglutinaron en torno a una serie de revistas y periódicos de la época, lo que contribuyó a la consolidación de espacios públicos modernos, en tiempo de regímenes dictatoriales. La lucha por la adquisición de los derechos de ciudadanía, la regeneración moral de la sociedad y el carácter de la nación parecen ser los términos centrales del debate.
La creación de la Sociedad[2] Gabriela Mistral como espacio de sociabilidad de las mujeres guatemaltecas, este colectivo radica en densos vínculos de solidaridad e identificación entre sus miembros, posiblemente por su pertenencia a las redes teosóficas y por su identificación de género, Bertrand dice es un espacio de fuertes “densidades relacionales”, basado en afinidades compartidas y en una fuerte conciencia de pertenencia. Este fragmento de red, muy cohesionado al interior del grupo y relacionado mediante lazos de parentesco, y de amistad con una red social más amplia, la generación del 20 les posibilita constituirse como una asociación cultural, generadora de opinión pública, que puede transcender, por primera vez en el país, del espacio domestico al espacio público en materia de género. Este movimiento feminista guatemalteco supo aprovechar las redes informales de las sociedades teosóficas de la época y, a través de ellas, formar un importante espacio de sociabilidad, que les permitió salir del ámbito privado y empezar a generar opinión publica acerca de temas feministas, que no habían podido ser debatidos más que en círculos muy reducidos y siempre solo en el espacio familiar o doméstico. La Sociedad Gabriela Mistral, muy inspirada por la poeta chilena con la que mantenía una fluida correspondencia, sus vinculaciones teosóficas y en sus viajes a Guatemala apoyaba su quehacer de sus principios constitutivos, como una asociación feminista que pretendía abolir la inferioridad de las mujeres, demostrar que, aunque sea en un limitado círculo, es digna de justicia y de igualdad política y social.
A pesar de lo ataques de los medios de comunicación conservadores, defienden sus planteamientos argumentando que la “educación de la mujer sea completa, que su espíritu llegue a su verdadero desarrollo, piden la destrucción de todo prejuicio social y de todo fanatismo en contra de la mujer, rechazan la ignorancia y la esclavitud a la que han estado sometida las esposas y las hijas, tratadas como siervas.
Gabriela y el Agniyoga
El Agniyoga[3] en una corriente espiritual, Sociedad fundada por Nicolás y Helena Roerich el año 1920 y se define como un sendero de autoconocimiento y practica ética, también se denomina Yoga del Fuego o Sendero del Fuego, el yoga del corazón, desarrolla conocimientos de filosofías orientales y modernas, también la ciencia y espiritualidad, entrega herramientas para la evolución de la conciencia, en el entendido de que el ser humano puede contener el fuego sagrado en el corazón; el Agniyoga sería aquello de que se sirve el Santo Grial en nuestro propio interior. Denominada Yoga de la mente abstracta cuyo concepto central era considerar el pensamiento como energía, la energía psíquica, energía que vendría a ser el puente entre la conciencia y el cosmos. Se asocia con la Teosofía ya que vincula la ciencia y el espíritu e incorporar la capacidad humana de recibir la información de los mundos distantes, lo que sería también conocimiento por intuición o revelación.
Los libros que existen de Agniyoga en la colección de Doris Atkinson, son solo dos: AUM y Signos del Agniyoga, pero llama la atención que son uno de los más subrayados de la poeta, con diferentes anotaciones y correcciones, he ahí el interés de Gabriela por estos temas basado en estas líneas de pensamiento. Es muy relevante apreciar de qué manera la poeta se apropia de este conocimiento espiritual, el cual los deja profundamente reflejado en sus poemas, de muchas maneras, se ven rasgos de ese ocultismo, de la espiritualidad, la muerte divina, uno de esos poemas estan en el libro Motivos de San Francisco de la colección de Doris Atkinson reflejado en Lagar II. En todos estos textos reflejan una búsqueda espiritual permanente, también se puede apreciar en Desolación.
Religiosidad popular del Norte Chico[4].
Es muy importante situar y tratar de comprender el contexto en el que vivió y desarrollo su vida. Su espiritualidad estuvo también muy influenciada desde su infancia por el catolicismo popular laical de esos tiempos, donde en ese año 1907, según el Censo el 098% de la población se declaraba católica, la influencia del cristianismo y del catolicismo es abrumadora.
Para comprender la experiencia espiritual de Mistral de la Mistral en el contexto de su época podemos leer la carta de Mercedes Cabrera del Río, quien es la persona que agencia en Mexico la elaboración de la Carta Astral de Gabriela por el astrologo Magis (Aldo Lavagnini). Su opción cristiana católica no la hace defensora de dogmas y estructuras eclesiásticas de la que siempre se sintió distante y marginada, la situación que le tocó vivir en La Serena cuando intento estudiar para maestra y fue rechazada a instancias del cura Manuel Ignacio Munizaga por considerar que ella tenía influencias masónicas (Salinas, 2019), quizás por esto los poemas de la Mistral, son de un catolicismo de raigambre popular, laical, vital y no teórico, su búsqueda espiritual siempre estará presente hasta en los poemas de los últimos días. Una de las afirmaciones más bella que he encontrado sobre su experiencia religiosa se ve materializada en la carta que envía a Pedro Aguirre Cerda en febrero de 1920 desde la ciudad de Punta Arena:
“Yo no soy antirreligiosa, Ni siquiera arreligiosa. Creo casi con el fervor de los místicos, pero creo en el cristianismo primitivo, no enturbiado por la teología, no grotesco por la liturgia y no materializado y empequeñecido por el culto que ha hecho de él un paganismo sin belleza…En suma, soy cristiana pero no soy católica”. (Rioseco,2006, p.28)
Mistral va reconstruyendo las diferentes manifestaciones de esta fe cristiana católica: el acto de bailar o tocar instrumentos en las fiestas religiosas, incorporar estas experiencias de todo el trabajo preparativo (Confección de trajes, reuniones para reunir dinero para viajar a las fiestas religiosas, reuniones para ensayos y las presentaciones) como parte de su fe, poniendo énfasis en la tradición laical y las nuevas experiencias personal y comunitaria que va acontecer en el transcurso de su vida. Lo popular campesino en la vida de Gabriela Mistral, la religiosidad popular es su vinculación directa a los territorios: santuarios, rutas, calles; son parte de la construcción de su experiencia espiritual y sus prácticas religiosas. Resumiendo, se puede plantear que la espiritualidad católica de Gabriela Mistrales un constructo cuyo origen es el aprendizaje de la historia sagrada en la casa escuela, la participación en los sacramentos de primer comunión y eucaristía, cada vez que un sacerdote subía a Monte grande a celebrar la misa y, principalmente, el aprendizaje directo de los textos bíblicos que pudo leer y comentar junto a su abuela Isabel Villanueva. Esta experiencia de lectura de los textos bíblicos no era habitual en esos tiempos, que una mujer laica pudiera disponer de una Biblia para su lectura personal. Toda esta experiencia bíblica no depende de una formación eclesiástica ni de agente pastoral de evangelización, sus lecturas son fuera del aula que da expresado en estas palabras:
“Con los cual, mi holgura, mi festín del Antiguo Testamento tenía lugar, no en el banco escolar, sino a la salida de la clase, en un lugar increíble. Había una fantástica mata de viejo Jasmín a la entrada del huerto…Una vez cerrada la escuela cuando la bulla de las niñas todavía llegaba del camino, yo me metía en esa oscuridad de la mata de jazmín, me entraba al enredo de hojarasca seca que nadie podó nunca, y sacaba mi Historia Bíblica con un aire furtivo de salvajita que se escapó de una mesa a leer en un matorral”. (Del Pozo, 020b, p.76).
Hay que recordar que en los años 1922 ella publica Desolación, donde encontramos múltiples referencias a la experiencia espiritual. En este recuerdo y creación de Mistral de 1938 podemos apreciar como ella se acerca a la Biblia, como una experiencia creyente que se va armando desde los márgenes de la Iglesia y de la escuela en un lugar donde la naturaleza le da refugio y protección. Es relevante la presencia de las religiosidades de los pueblos originarios que está presente en sus poemas, lo tenemos en Tala; donde articula lo popular en su experiencia de vida y en su obra, entre otros temas. Conocer la obra de Gabriela mistral es siempre desafiante y atrayente.
Una joven Maestra y su relación con la Masonería.
Sin su título de maestra se instala como ayudante en la Escuela Mixta N8 de la Compañía en la Serena. En ese lugar se le asigna una pequeña y humilde habitación, lo que Samatán lo describe como “un rancho de totora recién terminado” (1969, p.18). Gestión realizada por Eleuterio Fredes miembro de una logia masónica local (Barbosa, 2012); la que actualmente forma parte del Centro Mistraliano de Documentación e investigación de la Universidad de la Serena. Desde este lugar inicia el renacer de la figura y obra de la joven maestra, quién entre en contacto con una serie de personas de los ambiente y circuitos culturales de la ciudad nortina, entre las que se destaca a Bernardo Ossandón.
Bernardo Ossandón Álvarez nació en la ciudad de Vicuña el 20 de Mayo de 1851 según consta en el registro 150 del libro 6 de la parroquia de esa localidad, falleció en junio de 1926, siendo sepultado en el Cementerio Municipal de la Serena, en el mausoleo dedicado al Cuerpo de Bomberos, a metros del perteneciente a la familia de Gabriela Mistral. Ossandón una figura de amplio accionar en la zona, perteneció a la Primera Compañía de Bomberos de la Serena en 1874; en diciembre de 1879, fundo el periódico El Coquimbo, trabajó como editor y periodista; impulso con otros personeros la organización de la Liga Protectora de Estudiantes Pobres, la cual posteriormente llego a apoyar a Lucila Godoy; en 1883. Participo en la organización y el sostenimiento de la Escuela Pedro Pablo Muñoz, institución pionera en la educación laica de la ciudad, también colaboro con la Sociedad de Artesanos de La Serena; también fue Regidor y alcalde de la comuna de la Serena durante cinco periodos consecutivos (Barbosa 2012; Canihuante, 2018).
Entre acciones destacada es su vinculación con la Respetable Logia N 11 Luz y Esperanza de La Serena, institución fundada en junio de 1874, con el apoyo de la Logia N3 del Valle de Copiapó, incorporándose en el mismo año alcanzando altos grados en esa institución. Desde esa condición su influencia en la formación intelectual de la joven Lucila, la que ejerce en varias etapas de la vida de Gabriela lo que reconoce y agradece. El escrito más relevante que refleja dicho accionar es el siguiente:
“Un viejo periodista dio un día conmigo y yo di con él. Se llamaba don Bernardo Ossandón y poseía el fenómeno provincial de una Biblioteca grande y óptima. No entiendo hasta hoy, como el buen señor me abrió su tesoro, fiándome libros de buenas pastas y de papel fino. Con esto comienza para mí el deslizamiento hacia la fiesta pequeña y clandestina que sería mi lectura vesperal y nocturna, refugio que se me abriría para no cerrarse más. Leía yo en mi aldea de la Compañía como todos los de mi generación leyeron “a troche y moche”, a tontas y a locas, sin idea alguna de jerarquía. El bondadoso hombre Ossandón me prestaba a manos llenas libros que me sobrepasaban”.
El encuentro con este periodista masón marca en ella un antes y un después en su actividad lectora. Cuando Gabriela llega las Compañías en 1903, tiene entre 8 y 10 años de lecturas previas, pero en un ejercicio de lectura como sistemático. Los que han sido lectores pobres en provincia en esos tiempos se leía lo que no necesariamente se deseaba y, mucho menos, lo que se requería. En el caso de Lucila se ve agravada por ser mujer, en ese contexto las mujeres lectoras eran generalmente consideradas, a lo más, consumidoras de cultura y no productoras de la misma (Montero,2019). En ese escenario, a la luz de que Bernardo Ossandón le abre las puertas tanto de su biblioteca personal como la de la Biblioteca del Club de coquimbo, que hasta hoy sigue siendo la cara pública de la Logia Luz y Esperanza, la joven Lucila es orientada y respaldada en la sistematización de su pensamiento, es decir, es puesta en dirección a transformarse en una poderosa productora de cultura (Lillo y Renart, 1997). Indiscutiblemente que hay un impacto importante del pensamiento masón en el enriquecimiento del horizonte cultural de la joven Lucila. Un indicador de esto son los 93 textos del “Ciclo de la provincia” aparecen frecuentemente mencionados autores masones y sus obras: Goethe, Espronceda, Víctor Hugo, Jorge Isaac, entre otros, son referenciados por la joven escritora.
Es importante destacar en este entorno cultural que empieza a desenvolverse Mistral por las lecturas propiciadas por Bernardo Ossandón por su biblioteca personal y de la Biblioteca del Club de Coquimbo, en la que se incluyen los grandes de la literatura rusa, considerando que el acceso está muy limitado por la acción de los mecanismos de censura y control propios de una sociedad mayoritariamente conservadora como era la Provincia de Coquimbo a inicios del siglo XX (vera, 2019), hay que sumar las dificultades adicionales que tuvo que enfrentar Lucila para acceder a lecturas con motivo de su género (Montero,2019).
Existen antecedentes de la importancia que tiene la literatura Rusa para Gabriela Mistral en 1908, siendo maestra en la Escuela N* 17 Elemental Mixta y rural de la localidad de la Cantera en Coquimbo, la joven maestra participaba en labores agrícolas menores mientras les contaba cuentos rusos a la comunidad Canterina (Manzano, 2015); años después , entre 1920 y 1921, siendo Directora del Liceo de Niñas de Temuco, tiene breves contacto con un joven poeta local llamado Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, a quien introduce en el conocimiento de la literatura Rusa, también en 1923 León Tolstoi aparece incluido por Gabriela Mistral en Lectura para mujeres; losobresaliente que ese escritor Ruso es antologados con dos de sus textos en la sección “Motivos Espirituales”, reconoce a Tolstoi como una fuente de cultura y de sentido espiritual (Mistral, 2018).
Valoro lo expresado por Nelson Santibáñez Rodríguez[5]:” Apreciamos que esas verdades fundamentales, incluida en la matriz del pensamiento masón, entraron a formar parte permanente del juego simbólico de la joven poeta. Este fenómeno poético se manifiesta en palabras sencillas de talante recadero y criollo, que exhiben un apego esencial, dialógico y lingüístico respecto de las personas y las materias concretas, pero que tienden constantemente “levantarse” del ras del suelo, tal como suele levantarse el viento llamado “terral” en la tierra elquinas, con la presentación de dar cuenta, a partir del objeto cantado, de la raíz de todo lo que es. Tal pretensión de la palabra Mistraliana tiende mayoritariamente a ser lograda con una lucidez abismante. Percibimos por ello, que la poesía de Lucia Godoy tiende a ser poeta de lo Absoluto[6], en cuanto se despliega desde la materialidad de las cosas haca el sentido radical y ultimo de la realidad”.
Conclusiones el padre de Gabriela era Maestro, se fue cuando tenía tres años, revolviendo papeles, siguieron las huellas que la condujeron a este rincón misterioso de la vida, encontró unos versos suyos muy bonitos que le impresionaron su viva alma infantil, también su mentor el Mason Ossandón conformaron su constructo poético iniciático. Es impresionante conocer cómo se conforma y se gesta la espiritualidad de Gabriela Mistral en sus trabajos poéticos, sus lecturas asociadas a la Biblia, Tolstoi, Rabindranath Tagore, Dante Alighieri, Nietzshe, Steiner, entre otros libros, donde se nutrió para conformar su pensamiento y praxis espiritual encontrados en su biblioteca personal, cuando Mistral el año 1938 vuelve a Chile traía en sus baúles 900 libros, los que dono a la biblioteca de centro cultural Gabriel Mistral en la Ciudad de Vicuña. Todos los libros de las incrementadas bibliotecas de Gabriela nos hablan de diferentes temas, perspectivas y creencias, tales como métodos de concentración mental, meditación y curación, en su afán de divulgar técnicas para disciplinar mente y, alma y cuerpo mediante diversos ejercicios prácticos para estar en armonía con las delicadas fuerzas de la naturaleza. Todo esto le permitió desarrollar su poesía de lo absoluto, con la sencillez, el silencio, en los hermosos parajes del Valle del Elqui y lograr así su premio Nobel de Literatura que cumple este año 2025 sus 80 años.
Finalmente, siempre me he preguntado por qué razón en Chile tenemos dos premios Nobeles de Literatura, cuál será la causa, consultando a expertos académicos en literatura, me manifestaron que no tenían antecedentes al respecto, quizás la soledad y la protección de nuestra cordillera nos permite mayor creatividad de esas líneas poéticas, queda la pregunta para futuros estudios a realizar, y podemos tener no solo premios literarios, sino que también en otras áreas, tales como física, astronomía, matemáticas, biologías entre otras disciplinas, desatacando con esto que la espiritualidad de Gabriela Mistral trasciende los límites de la religiosidad institucional, no es dogmática, ella construyó un puente entre lo humano y lo divino, su legado una poesía profundamente latinoamericanista.
Bibliografía
Consultas diario Tierra Amarillo. 08/2020. Artículo sobre Bernardo Ossandón Álvarez
Gabriela Mistral y su desconocida historia espiritual. Autor Sergio Salinas Cañas.Editorial Theot. Octubre 2022
Juan Navarrete Cano. Una mirada a la espiritualidad Mistraliana y su resonancia en la religiosidad popular del Norte Chico. Los Esplendores. Editorial Bordelibre EIRL. Septiembre 2022. Ensayo consultado.
Kamila Muñoz Bustamante. Magia en Mistral de Gabriela a Lucila. Los Esplendores, diversos ensayos sobre la espiritualidad en Gabriela Mistral. Editora Borde Libre EIRL. La Serena Chile. Septiembre 2022.
Leónidas del C. Fuentes. la Religiosidad y la espiritualidad ¿Son conceptos teóricos independiente? Revista de Psicología Volumen 14 N28 pp109-119. Facultad de Psicología y Psicopedagogía, Pontificia Universidad Católica Argentina. Octubre de 2018.
Marta Casaús Arzú. La influencia de la Teosofía en la emancipación de las mujeres Guatemaltecas: La Sociedad Gabriela Mistral. Anuario de Estudios Centroamericanos, Julio, año 2001 vol. 27, número 001, Instituto de Investigaciones Sociales de las Universidad de Costa Rica.
Nelson Santibáñez Rodríguez. Los Esplendores. Ensayos Sobre la espiritualidad en Gabriela Mistral. Página 30. Editorial Borde Libre. La Serena, Septiembre 2020.
[1] Leónidas del C. Fuentes. la Religiosidad y la espiritualidad ¿Son conceptos teóricos independiente? Revista de Psicología Volumen 14 N28 pp109-119. Facultad de Psicología y Psicopedagogía, Pontificia Universidad Católica Argentina. Octubre de 2018.
[2] Marta Casaús Arzú. La influencia de la Teosofía en la emancipación de las mujeres Guatemaltecas: La Sociedad Gabriela Mistral. Anuario de Estudios Centroamericanos, Julio, año 2001 vol. 27, número 001, Instituto de Investigaciones Sociales de las Universidad de Costa Rica.
[3] Kamila Muñoz Bustamante. Magia en Mistral de Gabriela a Lucila. Los Esplendores, diversos ensayos sobre la espiritualidad en Gabriela Mistral. Editora Borde Libre EIRL. La Serena Chile. Septiembre 2022
[4] Juan Navarrete Cano. Una mirada a la espiritualidad mistraliana y su resonancia en la religiosidad popular del Norte Chico. Los Esplendores. Editorial Bordelibre EIRL. Septiembre 2022. Ensayo consultado
[5] Nelson Santibáñez Rodríguez. Los Esplendores. Ensayos Sobre la espiritualidad en Gabriela Mistral. Página 30. Editorial Borde Libre. La Serena, Septiembre 2020.
[6] La” poesía de lo absoluto” se refiere a una forma de poesía que explora la búsqueda o el encuentro con lo inefable, lo trascendente, y lo universal a menudo desafiando los límites del lenguaje y de la comprensión humana. Se caracteriza por su reflexión sobre la existencia, el misterio del universo, y la naturaleza de la realidad.
Por Roberto Berríos Álvarez