Ciudadano, ¿Cuál es la responsabilidad de serlo?
Edgardo Hidalgo C.
Ex director de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Chile (1990-2000),
Profesor de la Escuela de Danza de la Universidad de Chile (1968-1996). Consultor de la Oficina Panamericana de la Salud. Primer Director Escuela de Kinesiología de la Universidad de Concepción. Autor de El movimiento es vida;
Tenso-elongación; Hitos de la Kinesiología; La libertad; Cómo yo la viví.
No es lo mismo decir “chileno”, que decir “ciudadano chileno”, hay diferencias legales importantes. ¿Qué significa entonces ser “ciudadano”? La ley establece la calidad de ciudadano chileno a los hombres y mujeres mayores de 18 años, con certificado de nacimiento chileno que no hayan sido condenados a penas aflictivas. En estos momentos son 15.791.056 ciudadanos registrados en el padrón electoral 2025.
En 2013, Chile fue el país -en el mundo democrático estable- con mayor abstención (58.00%), seguido de Eslovenia (57,5%). Pero en la elección del NO, Chile votó en un 90%, seguramente porque fueron las primeras elecciones libres que permitirían salir de la dictadura. Hoy, los jóvenes no ven diferencias sustantivas entre los candidatos, además de que éstos han perdido credibilidad, como lo demuestran la muy baja aprobación que -reiteradamente- dan las encuestas de opinión. El mayor bienestar de la población, con bajada de las estadísticas de la pobreza, hacen que la gente no sienta que una votación cambiará su suerte, porque creen que no depende la política, lo que es discutible y hay muchos argumentos que probarían lo contrario.
Mapa del mundo: voluntaria, obligatoria sin multa, con multa, y sin elecciones directas.
En el mundo hay 24 países con voto obligatorio. (ACE Electoral Knowledge Network). Lo curioso es que 9 de ellos no aplican las multas.
Una encuesta de 2023 realizada por la Fundación Jaime Guzmán E. señaló que el 67,7 % de los encuestados estaban a favor de la obligatoriedad del voto para esta elección presidencia de este año 2025. En general, la centroderecha estaba más a favor del voto obligatorio que la centroizquierda.
El 30 de septiembre, a 49 días de la elección, se votó en el Congreso a favor de fijar una sanción de entre $34.000 a $103.000 para los ciudadanos chilenos (inciso primero del artículo 139 bis) En el caso de los extranjeros -migrantes residentes con derecho a voto- se dejó sin multa; sin embargo, solo sufragarían voluntariamente los 886.190 habilitados en esa condición a esta fecha de la votación. En su mayoría son venezolanos, 237.889, le siguen los peruanos y los colombianos.
Según la ley, son 18.700 los extranjeros avecindados en Chile por más de 5 años que podrían sufragar (artículo 14, Constitución política). El artículo 174 de la ley 21.325 (nueva ley de migración y extranjería) señala que, para tener derecho a sufragar, debe contarse legalmente desde el día que obtienen el permiso de residencia temporal en un RUN, y no les otorga por sí solo el derecho a sufragar. Los habitantes de países con más avecindados en Chile son en orden de mayorías: venezolanos, peruanos, colombianos, bolivianos, haitianos y otros.
Recordemos además que la ley 18.700 fue promulgada el 19 de abril de 1988 (publicada el 6 de mayo de 1988) y trata de los procedimientos en la preparación, la realización, los escrutinios y la calificación aplicada a los plebiscitos y las elecciones de presidente de la República, como así mismo en las elecciones de parlamentarios y en las municipales. También regula el funcionamiento de las Juntas Electorales y la actuación del Tribunal Calificador de Elecciones.
Argumentos a favor del voto obligatorio se refieren a que el someterse a esta obligación va creando en la juventud la conciencia de que deben ser un agente activo de los cambios del país. Por otra parte, la menor abstención legitima más a los ganadores porque son más representativos de su pueblo. El argumento más débil que aducen los contrarios al voto obligatorio es que se atenta contra la libertad. Es débil porque la democracia entrega derechos, pero exige responsabilidades.
La libertad infinita no existe, empezando por las limitaciones biológicas; además, vivimos en sociedad y ello impone obligaciones para mantener la armonía, evitar las injusticias y el abuso de poder. Las leyes de un país pretenden justicia y equidad y eso, guste o no guste, impone restricciones a una libertad ilimitada, que excedida, puede sobre pasar el derecho de los “otros ciudadanos”.
Algunos ven como negativo el efecto del voto obligatorio porque aumenta la cantidad de votos nulos y blancos. Pero no lo es, porque esos votos nulos corresponderán a personas que aprenderán el ejercicio de votar, les enseñará a tomar mejores decisiones para la próxima vez. En suma, es educación, es instrucción cívica práctica, lo que en sus colegios no tuvieron o solo teorizaron, y esta es suficiente razón que no se puede mirar en menos.
Muchos ciudadanos chilenos estuvieron preocupados si saliese la ley antes de las elecciones del 16 de noviembre, que regula la obligación de votar, y más aún de qué monto podrían ser las multas para los inasistentes, ¿o no habrá multa para los ciudadanos infractores, por ahora?
¿Es necesario preguntarnos si de ello depende la concurrencia a votar? ¿La multa es el factor que puede decidir votar o auto excluirse? ¿La obligatoriedad de votar, finalmente, fue factor importante para el ganador de la elección? Puede ser que – según sea obligatorio o voluntario- ¿será un factor desequilibrante para el resultado final? Analizado desde un punto de vista moral, la obligatoriedad o no, no debería influir nada en los resultados, porque no debería ser un problema estadístico sino moral, de cultura cívica de un pueblo. Un pueblo culto no necesita de leyes al respecto: es la conciencia ética de cada ciudadano lo que está en juego, nada más.
En el año 1997, en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, se eliminó de la Malla curricular de la enseñanza media la asignatura de “Educación cívica”, la cual enseñaba cuales y porque razones morales era importante saber qué es la democracia, qué derechos otorga y qué deberes impone, entre otros es el caso de concurrir a votar. En 2016, en el gobierno de Michelle Bachelet se reincorporó en la ley de Formación Ciudadana, la creación de una asignatura en tercero y cuarto medio, la que parcialmente entregaba algún conocimiento en el tema ciudadano y la responsabilidad de tener una formación de valores morales, especialmente pensando en los futuros ciudadanos. No fue mucho, pero algo se recuperó.
Un pueblo inculto de sus derechos es más manejable, se pueden cometer más injusticias sobre ellos porque no captan intensiones ocultas en las leyes y reglamentos, que deberían proteger a la población en lo relativo a trabajo, educación y salud.
En la historia tenemos grandes ejemplos, como es el caso de la Edad Media, en que estaba prohibido saber leer, especialmente para las mujeres. El pueblo ignorante era manejado política y económicamente sin que comprendiera esos abusos. No quiero señalar quienes participaban consciente e intencionalmente de estas injusticias, para no entrar en otros temas sensibles a la población, pero esta situación permitió el enriquecimiento ilícito y el poder sin control por cientos de años en la Edad Media. (desde el siglo V, cuando cayó el Imperio Romano, hasta el siglo XV, cuando comienza el Renacimiento).
Ahora, los regímenes dictatoriales y gobiernos semi legales (los que llegaron legalmente al poder, pero se desviaron y se quedaron en él), están aprovechando estas mismas experiencias de la historia para abusar del poder político en beneficio propio y de sus séquitos: mantener al pueblo inculto es la solución.
¿Por qué algunas personas necesitan de una ley que los obligue, para decidirse a sufragar?
El deber votar es un tema moral de una sociedad y un problema ético de cada ciudadano. No se necesita una ley que los obligue, porque debe estar integrado a nuestra cultura democrática (Gobierno del pueblo y para el pueblo), por lo tanto -nosotros ciudadanos de ese pueblo- tenemos el derecho y la obligación moral de ejercerlo.
Esperar una ley que nos obligue para decidir concurrir a las urnas nos señala claramente nuestra ignorancia, nuestro analfabetismo cultural en relación con la democracia (posiblemente analfabetismo también en otras áreas de la cultura y tradiciones)
Debemos votar porque la conciencia ciudadana lo exige, no necesitamos otra razón. En esta primera vuelta de la elección de presidente ¿cuántos votaron solo porque temían a las multas? ¿Es eso cultura cívica? Además, en estas circunstancias, es posible suponer que estos votantes tampoco tenían claridad en los programas de los candidatos, lo que da margen a pensar que su voto pudo haber sido más emocional que racional.
No debería ser necesaria una ley punitiva para que nuestra responsabilidad cívica sea asumida y respetada plenamente. La solidaridad, la tolerancia, el respeto necesitan ser incorporados a las personas principalmente por el ejemplo de los mayores, por la instrucción en los colegios y universidades, y, sobre todo, por el ejemplo al interior de las familias.
Valga este ejemplo para visualizar cuánto hemos retrocedido. En aquellos años de los actuales abuelos, para las elecciones, la gente se vestía con el rigor de una responsabilidad cívica trascendental. Recuerdo a mi familia vestirse con camisa blanca y corbata, chaqueta y zapatos lustrados. En una oportunidad fui vocal de mesa en la Estación Mapocho, y allí comprobé el respeto y la dignidad con que se presentaba la gente para ejercer su derecho inalienable de votar por quien ellos creían ser merecedores de tan alto cargo.
Compare usted ahora, señor lector, qué importancia se le da al derecho de votar; muchos pensarán que ellos están haciendo un favor a su país con su voto. En aquellos años era otra cultura, otra educación de valores. Podríamos pensar que “Soy privilegiado porque el Estado permite mi voto, para construir el destino de la patria”. No es un favor que yo generosamente le otorgue a este país: el país me lo otorga a mí.
Ahora viene una segunda vuelta en las elecciones presidenciales y es esperable -con optimismo- que el ciudadano chileno concurra a las urnas con su conciencia clara y pensando en cómo su voto puede -y debe- influir para elegir un nuevo presidente que cumpla sus personales aspiraciones de futuro.
Bibliografía:
https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=30082 https:// www.leychile.cl.- Diario el mercurio, 30 de septiembre 2025. https://icso.udp.cl/los-10-paises-del-mundo-en-los-que-menos-gente- va-a-votar/ https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/mapa-voto-obligatChile https://elordenmundial.com/mapas/el-mapa-del-indice-de-democracia/ https://elordenmundial.com/en-que-paises-es-el-voto-obligatorio/