Entrevista Nadia Khouri Dagher

Nadia Khouri-Dagher

Nadia Khouri-Dagher es una reportera libanesa instalada en Francia que se interesa en la vida por la vida cotidiana de las personas en distintos contextos y

países. Doctora en Socio-economía del desarrollo, es autor y coautora de una

docena de libros. El último, Dans nos campagnes, es una exploración de los

pueblos de Francia. Sitio: www.au-coeur-du-monde.com.

¿Nadia, piensa que la participación de los ciudadanos es un pilar fundamental

de la democracia y que la falta de participación puede afectar las

instituciones democráticas?

Creo que lo más importante es ante todo la dimensión local. Participar no es solamente votar, como muchas personas lo piensan. Es también implicarse en acciones que hacen vivir el colectivo, al nivel de su barrio, su pueblo, incluso de su edificio.

Por ejemplo, mi encuesta en los pueblos de Francia me reveló que la vida social, cultural y festiva de los pueblos, lo que anima un lugar en vez de convertirlo en “ciudad dormitorio”, descansa esencialmente sobre iniciativas benévolas, estructuradas dentro de un cuadro asociativo o solo por el lazo de la amistad, que implican muchas personas en cada pueblo. Como las fiestas locales, los mercados de artesanos o los eventos deportivos, que a menudo están organizados por benévolas que se dedican con meses, hasta un año de anticipación, con reuniones de preparación después del trabajo o los fines de semana, y una organización muy profesional, para eventos abiertos al público. Incluso festivales de música, de teatro o de cine que requieren decenas, hasta centenas de benévolas, felices de participar “desde adentro” a la vida artística de su ciudad o su región.

La democracia, para mí, es primero involucrarse y actuar al nivel local. Y cuando se requiere decisiones importantes, como oponerse a la construcción de una nueva autopista o a la apertura de un supermercado que va a destruir decenas de negocios locales, este compromiso colectivo permitirá crear acciones más amplias, las cuales, como lo vemos a menudo en Francia, pueden hacer ceder las disposiciones “de arriba”. Eso también es democracia, permitir que se escuche la voz del pueblo.

“La democracia, para mí, es primero

involucrarse y actuar al nivel local.”

¿Piensa que la educación cívica debería volver en los programas escolares? ¿Cómo podría

adaptarse a las necesidades del siglo XXI?

Sinceramente, tomé esos cursos en el colegio, no entendía nada en aquel entonces, y creo que la teoría – explicar en qué consiste un Parlamento, que es un diputado, etc.– es completamente inútil para niños y adolescentes. Pero creo que es necesario dar un espacio importante a las actividades colectivas en el colegio, como el deporte en equipo o la música, o al canto en coro, que en general termina en kinder, porque esas actividades, deportes y artes, consideradas como “secundarias” en los programas escolares, son esenciales para inculcar el sentido de colaboración, de crear una obra juntos.

En Gran-Bretaña, deportes y teatro tienen un espacio importante en los estudios, hasta en las universidades más prestigiosas, Oxford o Cambridge. Los británicos, los irlandeses y hasta los australianos usan frecuentemente la palabra “community”, una palabra hermosa, para describir su manera vivir, involucrados en su comunidad más cercana.

Creo también que imponer un “servicio cívico nacional” sería bueno. Esa posibilidad existe en Francia, remplazó el servicio militar que fue suprimido, pero pocos jóvenes lo eligen. Imponer un mes de trabajo gratuito y no remunerado, igual que los estudios escolares, en el verano siguiendo el bachillerato y antes de entrar a la universidad o de empezar a trabajar, en una asociación de ayuda – a los pobres, los enfermos, las mujeres victimas de violencia, etc. – permitiría sensibilizar los jóvenes al voluntariado sin el cual ninguna sociedad puede vivir. Seria importante en particular para los adolescentes de las clases privilegiadas, quienes forman en general la mayoría de las figuras políticas en todos los países. Pero también para los jóvenes de los sectores “difíciles”, para quienes observar situaciones desesperadas podría ayudarlos a revitalizar su propio malestar que se expresa a veces en forma de violencia.

Desde su punto de vista de periodista free-lance, ¿cual es el rol de los medias y de las redes

sociales en la evolución de la formación de los ciudadanos?

¡Es fundamental! Hoy día, en un país rico como Francia, se sabe lo que pasa Afganistán o Beluchistán, pero se ignora que la vecina de 90 años vive sola y aislada. El rol de los medias se volvió negativo desde la invención de los canales de información continuos que nos tiran malas noticias todo el tiempo sin parar. La relación entre esta saturación de informaciones sobre todos los dramas del planeta y la salud mental de las personas de Norte a Sur me parece evidente. Sin querer taparse los oídos, unas décadas atrás los diarios solían incluir páginas de juegos, de humor, de calma, que desaparecieron casi por completo. Nuestro tiempo es demasiado serio, y necesitamos más periodismo “positivo”, porque las iniciativas positivas para estimular el mundo al nivel local abundan, en todos los países, si los buscamos un poco.

Además, las redes sociales son catastróficos para la formación de las mentes jóvenes y un peligro para la ciudadanía, ya que los algoritmos nos ponen en contacto con las personas que piensen igual que nosotros, cuando la democracia debería descansar en el diálogo, la actitud receptiva y el consenso. En Francia, con el bloqueo actual en el escenario político, o en los EEUU donde la confrontación entre los dos campos se transforma a la violencia pura (como el ataque contra el Capitol en 2021), se puede ver el peligro de escuchar solamente a su grupo, por estar convencido de tener toda la razón.

Al mismo tiempo, en los países donde la libertad de expresión está bloqueada, o en los donde el pueblo no logra hacer entender su voz a los dirigentes, son esas mismas redes que permiten a la oposición organizarse y bajar a las calles para protestar, como se observó en Irán, en Líbano, en la Primavera árabe, en Perú, en Marruecos o en Madagascar. Como escapan al control estatal, esas redes constituyen a menudo el único espacio de libertad de los ciudadanos, y los gobiernos dictatoriales que lo saben los prohíben a veces, temporal o permanentemente.

¿Cree que se puede corregir esa

falta que parece afectar a las

personas?

Para corregirlo, habría primero que regular las redes sociales, lo que parece imposible. Todos los estudios muestran que las personas leen cada vez menos y “escrollean” en sus pantallas cada vez más – en general para futilidades-; leen menos de 15-30 minutos al día, a veces ni siquiera leen. Limitar el tiempo de celular de los niños y adolescentes a una o dos horas diarias (en Francia algunos llegan a 8 o 12 horas) me parece esencial. Se transformó en adicción para la mayoría…

Que empiecen por involucrarse al nivel local ya que “la unión hace la fuerza”. Eso permite iniciar acciones colectivas cuando se siente la necesidad. Incluso si no vota, una mujer analfabeta que da clases de cocina a otras mujeres de su barrio participa a la vida democrática, a mi parecer, dentro de su comunidad. En este sentido, los países del sur, donde las acciones colectivas abundan, son a veces más participativos que los países ricos en los cuales las lógicas individualistas prevalen.

¿Qué consejo podría dar a todos

los que piensan que “su

participación no cambiará nada”?

Es la vida cotidiana de las personas que es el hilo conductor de mis encuestas y trabajos, desde mis estudios. “Para entender el mundo, hay que observarlo al nivel más básico, y para eso un buen par de zapatos es más útil que un computador”, decía mi director de tesis en la EHESS, Ignacy Sachs. Era brasileño de origen polaco, y me transmitió esa pasión por el terreno y el estudio de la vida cotidiana, la única manera de evaluar una situación de las personas en un país y un contexto definidos. Porque las estadísticas no nos enseñan la experiencia de un pueblo, sus percepciones o sus frustraciones. No nos hablan de sus momentos de felicidad, en general colectivos, tampoco. Enfocarse en las experiencias positivas de las familias y las personas es también una manera de hacer avanzar el “vivir mejor juntos”, es decir la democracia.

Para terminar, una pregunta más personal. Escribió muchos libros sobre

temas muy variados. ¿Dónde encuentra la inspiración para escribir y

cuáles son sus temas favoritos?

“La unión hace la fuerza”.

 

Leave a Replay

Sobre Nosotros

Colabora con nuestra publicación. Somos una revista sin fines de lucro ni publicidad y queremos mantenernos libres durante toda nuestra existencia.

Librepensamiento 100%.

Social Media

Publicaciones Recientes

Recibe nuestro newsletter

Subscribete a nuestro boletín

No te enviaremos publicidad ni otra información que no sea la publicada por nosotros.